lunes, 22 de septiembre de 2014

El karma viene en forma de lunes

No soy yo, es que hoy es lunes. Y los lunes, antes de ser el primer día de la semana o cualquier cosa, son un castigo para la humanidad. Y si hay alguien con una visión contraria es porque no tiene que bañarse en la mañana, ver caras de zombies en la calle o levantarse en todo el día.

Y es que el día empieza con tu despertador sonando, esa canción que antes amabas pero ya no la soportas cuando se reproduce automáticamente en tu playlist, todo porque ahora es la señal de que tus encantadores sueños terminaron, y bueno, esa idea de posponer la alarma para ser feliz al menos 10 minutos más, no soluciona nada.

Entonces, te bañas con todo el dolor del mundo, te pones cualquier cosa porque estás indignado con la vida y preparas un desayuno que al menos te calme el hambre. Te quedas dormido en tu medio de transporte, porque no hay que desperdiciar tiempo. Llegas a tu lugar de trabajo donde todos irónicamente te dicen “buenos días”. Te deprimes, empiezas a trabajar, la la la, sales de trabajar. Y bueno, alguna cerveza o un vino para amenizar el día no caería mal, pero entonces te verías muy alcohólico, ¡y qué importa, la vida es tuya y es una sola, entonces se acaba la botella de vino!. Ahí, recuerdas que no es fin de semana, que sigue el martes y que eres una persona responsable. Regresas a casa, porque no eres un alcohólico y porque tienes cosas por terminar, cosas como revisar Facebook, dormir, llamar a tu mamá o terminar una tesis. Te duermes tarde y al otro día… al otro día al menos falta menos para el viernes.

Ni siquiera escuchando Blue Monday, eligiendo la lista “Buenos días mundo” en Spotify o pensando en que faltan solo 4 días para el viernes, se puede dejar de pensar que los lunes son sinónimo de “¿por qué la vida es tan cruel?", y si estás de acuerdo con esto, te felicito, eres un survivor, pero necesitas propósitos o al menos escribir una columna sin sentido como esta.


Tener buena ortografía para imponer respeto

Con todo esto de las redes sociales, crear una buena imagen en Twitter, Facebook o Blogger está muy ligado a manejar una buena ortografía, sí... no se trata únicamente de tener una foto de perfil en la que apareces semidesnudo, como muchos piensan, o de usar Photoshop para hacernos cirugías faciales. También es necesario expresarnos correctamente, no solo para evitar que nuestros amigos o seguidores se desilusionen, sino para que la RAE deje su nuevo hobbie de aceptar palabras que nunca debieron existir. ¡Por la dignidad del idioma español!

Tener mala ortografía es como tener mal aliento en Internet. Enviar un mensaje de amor en el que se nota menos el sentimiento y más el mal uso de las letras B, V, C, S y demás, son problemas que atacan considerablemente el cortejeo hoy en día.

Claro, hay errores que a veces se pasan, no tenemos la culpa de que los teclados tengan la "B" al lado de la "V", o de que WhatsApp se escriba de esta manera. Pero en la medida de lo posible, es bueno saber que las palabras graves no son las vulgares y que las agudas no son cortopunzantes. Asimismo, es necesario saber usar la expresión "¡Ay!" que indica aflicción o dolor, pues si te quejas con un "¡hay!" o un "¡ahí!" no recibirás la atención que precisas.
Tener buena ortografía no es tan difícil, solo hay que preocuparnos por lo que escribimos, y si no tienes tiempo para hacerlo, puedes decidirte por Tumblr, Flickr o Instagram (redes en las que priman las imágenes), eso sí, no pongas ningún pie de foto en las cosas que publiques.